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Cuando la espiritualidad se convierte en máscara

  • Valeria Cardenas
  • 1 mar
  • 3 min de lectura

He probado muchas herramientas de autoconocimiento.Algunas llegaron en momentos de crisis. Otras en momentos de expansión.

Pero hay una que se ha mantenido constante en mi vida: la Astrología.

No la veo como algo “mágico” ni como una verdad absoluta. Tampoco como una ciencia exacta. La entiendo como un sistema simbólico milenario, basado en la posición real de los planetas al momento de nacer, que funciona como un mapa psicológico y energético.



Un lenguaje arquetípico que, cuando se usa con madurez, puede mostrarte cosas que tú misma todavía no te atreves a mirar.

En mi caso, me mostró muchas.


Cuando usé la espiritualidad para no sentir

Hubo un momento en que me volví muy espiritual. O al menos, eso creía.

Meditaba. Me hacía terapias. Hablaba de propósito. Canalizaba. Oraba. Buscaba elevar mi vibración. Pero, si soy honesta, una parte de mí estaba usando la espiritualidad como una forma elegante de evitar lo humano. Ojo, era algo que sentía sin darme cuenta de lo que hoy veo de dorma diferentes, porque en ese momento, mi alma si necesitaba ese proceso.


Por lo tanto, evitar conectar con la intensidad de mis emociones.Evitar el miedo.Evitar la vulnerabilidad.Evitar sentir lo que dolía. Quería estar “bien”.Quería que nada me afectara.Quería sostener una imagen de equilibrio permanente. Y el costo empezó a ser alto.


Porque las emociones que no se sienten no desaparecen. Se quedan.Y en mi caso, empezaron a expresarse a través del cuerpo: urticaria, inflamación, síntomas que no eran casualidad. Esto súmale que tenía un estrés elevado, por malos habitos que les contaré en otra publicación.


Pero con con el tiempo, en ese proceso...entendí algo incómodo: Estaba actuando un personaje espiritual. No era falso. Era una parte real de mí.Pero no era la totalidad.


Mujer de Loto fue real. Y también fue una máscara.


Durante años en mi instagram me llamé Mujer de Loto.Después fui Propósito de Alma. Y hoy soy simplemente lo dejé como Valeria.

Soltar esa identidad no fue fácil. Porque Mujer de Loto fue un proceso auténtico de crecimiento. Me sostuvo. Me ordenó. Me dio sentido. (fue potente y revelador)

Pero también, sin darme cuenta, me puse una autoexigencia espiritual.

Como si tuviera que estar siempre conectada, siempre elevada, siempre coherente.

Nunca me permití simplemente ser Valeria Cárdenas.

Y cuando entendí eso, me dolió.

No porque estuviera “mal”.Sino porque entendí que estaba integrando una sombra: el miedo a ser vulnerable.

El miedo a mostrar contradicción.El miedo a no tener todas las respuestas.El miedo a que mi intensidad emocional fuera demasiado.


Lo que mi carta me mostró (y lo que me incomodó aceptar)


Mi carta astral me ayudó a entender algo clave:No vine a ser una versión estática de mí.

Tengo mucha energía cardinal. Mucha iniciativa. Mucho impulso.También mucha energía en Capricornio: estructura, exigencia, responsabilidad.

Y eso, bien integrado, es liderazgo.Mal integrado, es autoexigencia crónica.

Durante mucho tiempo pensé que el problema era que hacía demasiadas cosas. Que quizás tenía un trastorno. Que la dispersión era falla.

Hoy entiendo que soy un ser de movimiento. De inicio. De creación.Mi aprendizaje no es dejar de ser intensa. Es aprender a administrarme sin agotarme.

Lo que más me incomodó aceptar no fue mi Luna en Acuario (que, de hecho, me encanta).Fue reconocer cuánto peso me pongo encima. Cuánto trabajo me impongo. Cuánto me cuesta descansar sin sentir culpa.

Y eso no lo resolví “elevando la vibración”.Lo resolví mirándome con honestidad.


Espiritualidad madura


Hoy sigo usando herramientas:Astrología.Journaling casi diario. Numerología.Algunas terapias energéticas (como las limpiezas energéticas que alguno de uds se ha realizado conmigo, que para mi opinión son maravillosas)


Pero ya no las uso para escapar. Las uso para integrar.

Porque espiritualidad para mi, no es rezar todo el día. No es estar siempre en paz. No es evitar el conflicto.

Espiritualidad madura es poder decir: Tengo miedo.Estoy cansada.Me equivoqué.Necesito parar.

Somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal.Y eso incluye enojo, deseo, ambición, frustración, placer, error y contradicción.

Negarlo no nos hace más evolucionados.Nos hace más desconectados.


La invitación

No copies mis herramientas. No copies mi camino. Explora el tuyo.

Tal vez sea astrología. Tal vez terapia tradicional. Tal vez escritura. Tal vez silencio.

Pero hazlo con honestidad.


Porque el autoconocimiento no es una moda. Es una responsabilidad.

Y a veces, el mayor acto espiritual no es elevarte.

Es dejar de actuar el personaje…y permitirte ser humana.

 
 
 

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