La queja te conecta con el victimismo
- Valeria Cardenas
- 17 sept 2025
- 2 Min. de lectura
A veces no nos damos cuenta de cuánto nos quejamos: de la pareja, del trabajo, de los compañeros, de la ciudad, del tráfico, del precio de la comida. Y sin querer, la queja se convierte en un hábito diario.

La mente se acostumbra a elegir esos pensamientos y los repite hasta generar frustración, tristeza o desmotivación. Nos quedamos esperando que algo externo cambie para sentirnos en paz.
Pero aquí está la clave: no es tu pareja, ni tu jefe, ni la ciudad. Es tu actitud frente a la situación. La historia que te cuentas determina cómo te sientes y cómo vives.
Paso 1: Identifica tus pensamientos
Escribirlos te ayudará a reconocer qué emociones hay detrás. Ese “vómito mental” necesita salir para que puedas observarlo. Sin conciencia de lo que piensas y sientes, es difícil transformarlo.
Paso 2: Pregúntate
¿Esta queja es justa?
¿Estoy tomando acción para cambiar lo que me molesta o solo me estoy victimizando?
¿Necesito poner límites conmigo o con otros?
Paso 3: Entrena la gratitud
La queja trae más quejas, pero la gratitud trae más motivos para agradecer. Empieza simple: escribe 5 cosas por las que agradeces cada día. Si es mucho, hazlo 2 o 3 veces por semana. Lo importante es entrenar a tu mente a enfocarse en lo que sí hay.
Paso 4: Resignifica la situación
Pregúntate:
¿Es realmente tan terrible?
¿De verdad no lo puedo soportar?
¿Es esto definitivo o solo un momento difícil que puedo transformar?
No se trata de conformarse, sino de empoderarse. Si alguien te falta el respeto, la oportunidad no es agradecer la falta de respeto, sino agradecer la claridad para no volver a permitirlo. Ahí entra tu responsabilidad de actuar y poner límites.
En lo que no puedes controlar, como la muerte de un ser querido, lo que sí está en tus manos es cómo eliges atravesar el dolor y pedir ayuda si lo necesitas.
Cuando dejamos la queja, nos conectamos con nuestro poder. La gratitud abre la puerta a una vida más plena y a una transformación profunda.

Recuerda: Todo está en tu interior.
Con amor, Valeria 🌸




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